Como nosotros, los coches, calles y carreteras, los aviones también sufren las temperaturas bajo cero, la nieve y los hielos. Pero estas condiciones meteorológicas adversas no les impiden realizar sus vuelos programados, si los aeropuertos están operativos, aunque hay que tomar una serie de medidas para eliminar la nieve y el hielo de la aeronave para que esta despegue con todas las garantías de seguridad.
El equipo de deshielo consta de un camión que lleva incorporado un depósito de 5.000 litros con una mezcla de agua y anticongelante, y una caldera con un quemador que hace que la mezcla se caliente y salga por el cañón a ¡nada más y nada menos que 82 grados centígrados! En el camión van instaladas unas bombas que elevan la mezcla de manera que, cuando el operador abre la válvula de escape, permite la salida del líquido a la presión necesaria.
Con este proceso se consigue eliminar cualquier resto de “contaminación” (denominación que dan los técnicos que realizan el deshielo a los diferentes tipos de congelación de los aviones, escarcha, hielo, nieve o agua nieve) para que las superficies queden limpias. Normalmente se realiza con una mezcla determinada de agua y glicol, que es un líquido transparente usado en soluciones anticongelantes. A la mezcla se añade un colorante anaranjado, para una fácil comprobación de la correcta aplicación sobre las superficies. El agua derrite el hielo, la escarcha o la nieve, mientras que el glicol evita su formación durante un determinado periodo de tiempo. El porcentaje de la mezcla a utilizar depende de la temperatura exterior.
Los planos verticales y horizontales (las alas y la cola), el fuselaje, la cúpula del radar, las compuertas de los trenes de aterrizaje y los estabilizadores suelen ser lo más habitual.
Aunque con condiciones climatológicas extremas, hay que deshelar los aviones por completo para evitar que los aparatos pierdan sus características aerodinámicas.
El deshielo se realiza a petición del comandante del vuelo; si considera que se debe realizar el deshielo, debe pedir autorización a la torre de control, y acudir a la base para ser atendido por los equipos de deshielo.
El proceso de deshielo se realiza aplicando escrupulosamente las instrucciones de los manuales del fabricante del avión, la normativa AEA y las reglamentaciones ISO, entre otros.
Puede tardar de tres minutos a una hora o más. Aunque lo más habitual es que se tarde entre tres y cinco minutos si hay solo hielo. Esos tiempos se pueden incrementar considerablemente si se trata de nieve. Obviamente, influye también la cantidad, el tipo (polvo, húmeda o helada), y el modelo y tamaño del avión.
Una vez en vuelo, son los sistemas anti-hielo del avión los que garantizan la operatividad.
Hay dos bases de deshielo, una entre las pistas 36L y 15R y otra entre las pistas 36R y 15L, que se encuentran a solo 500 metros de la cabecera de pista. Estas bases permiten, en circunstancias normales, limpiar tres aviones al mismo tiempo en cada una de ellas.
Suele ser por la mañana, entre las 6:00 y las 11:00 horas, aunque si es necesario, las bases pueden estar operativas las 24 horas del día.
Desde que comenzó la temporada hasta el 15 de enero, se han atendido un total de 814 aeronaves.
Los días de mayor actividad coinciden con las nevadas en Madrid, el 21 de diciembre con 99 aeronaves atendidas, y el 10 y 11 de enero con 128 y 156 aeronaves respectivamente.
Juan Manuel Salado Berlanga, empleado de Iberia, es el autor de las fotos del deshielo de los aviones..